ESCRITURA COMO INSTRUMENTO DE CONOCIMIENTO (Primer Ciclo)

Existe una continuidad del proceso cíclico de mi escritura. Ningún libro podría ser tomado aisladamente del resto. Cada libro se vale de la experiencia anterior y la ilustra, no desde un punto de vista de continuidad temática, sino de actitud. Sin haber escrito el libro anterior sería imposible imaginarse la escritura del libro que ha seguido. Porque hay una etapa de experiencia imponderable consumada en la escritura misma, en la búsqueda de un ritmo propio.

El drama biológico (mejorar para morir) es el transfondo de mi escritura.

Nada surge en mí con la capacidad de mitigar el dolor de ser destruido para siempre jamás. Todo aparece como desprovisto de sentido. Mi único consuelo fue escribir. Al hacerlo, solo atiné a recordarle a mis semejantes de que se iban a morir a plazo fijo.

Yo digo que el ritmo de lo que ocurre es la mejor frase que encontré para decir lo que es mi trabajo narrativo.

Vivo la novela como poema, con la relación de ritmo, el capítulo es el verso.

Nosotros dos

Es un intento inevitable de exorcismo. Fue la toma de conciencia de mi propia voz, así como del mito de la ciudad como síntesis del mundo, y una acusación a los esquemas culturales ordinarios. Yo ya sospechaba que la mayoría de las veces la literatura sirve para alimentar la vanidad, la mentira para con uno mismo, la indolencia. Creía saber, y hoy estoy seguro de eso, que todo poema es, ha sido y será la historia secreta de una carencia. Es decir: Nosotros dos ha sido el comienzo de una búsqueda, que alcanzó su propósito con Cómico de la lengua.

Siberia blues

(El mito tribal lumpen) presentaba todos los atributos para transformarse en un fresco naturalista con tentación de realismo testimonial.

Es una adhesión al mundo marginal desde el punto de vista lumpen: aquellos que tienen la conducta como oración….

Al tratarlo como una improvisación sobre un tema dado, conquisté el tono requerido, conquisté su marginalidad.

Partir de un grupo marginal de una ciudad grande y tratarlo jazzísticamente fue una provocación. Porque en todo momento el peligro era caer a lo testimonial o en cualquier cosa que significara juicio sobre esa irrupción un tanto desconsiderada, pero para mí mítica, de esa gente.

El jazz alienta la emoción, convoca ganas de vivir, hurga en la rajadura de la tela.

La improvisación convoca a una experiencia inédita, más riesgosa e incomparable.

El amhor, los orsinis y la muerte

Aquí aparece Gurdjieff únicamente en la experiencia de base.

Al aparecer un tercer elemento de conocimiento sagrado, se produce en mí, infaliblemente, una especie de estado de gracia.

Yo escribí el "amhor", con h, porque sé que es imposible. En "La condición efímera" digo que estamos realmente solos en medio de lo que amamos. 

Orsini es, de una manera frontal, el marginado en estado de gracia. Sabe que el dinero es usura e infamia y que un mundo que lo venera como el dios único no puede hacer otra cosa que caer en la crueldad.

Yo tenía un conflicto entre mi idiosincrasia, mis dos libros publicados, mi inexperiencia del mundo, y la aberración de la muerte, de la muerte como amenaza perpetua, como amenaza de cada día, como algo que se quedaba con todo, que me respiraba el aire, que tomaba mi sopa…

En París hice una adaptación cinematográfica de mi novela que le acerqué a Francois Truffaut. El me contestó que era un excelente guion para escribir una novela.

Cómico de la lengua

Dudo de todo, temo ir a Paris. Voy a pedir trabajo a Seix Barral, quieren editar mis libros y hasta conquisto que me paguen mensualmente por una novela que me impongo, que viene a ser la suma del desconsuelo.

Cómico de la lengua es, entre otras cosas, la errancia en la búsqueda de sentido, la necesidad imperiosa de encontrar una clave de conocimiento capaz de exceder la orfandad de un planeta pequeño y mezquino: el hombre está incompleto y es demasiado imperfecto.

La escritura, cuando conquisté el estado esencial de pregunta, tendió a un humor grave, acaso angustiado. Los personajes, por su parte, se empeñaron en carecer de unidad interior, de continuidad rigurosa. Entonces descubrí una nueva gama de posibilidades expresivas, libre de toda solemnidad.

En Cómico hay un elemento de escritura que siempre me inquietó: conseguir la adhesión del lector, no por la complicidad, sino por el fenómeno de la resonancia; establecer los lineamientos para que la escritura ajena sea vivida como propia que es lo que caracteriza a la poesía.

ESCRITURA COMO DISYUNTIVA ÉTICA         (Segundo ciclo)

Dejé de escribir durante 15 años porque me encontré a un conocimiento sagrado que requería una humildad inédita.

Estoy escribiendo un libro donde me autorizo a que aparezcan mis experiencias de doce años de silencio. Por primera vez trabajo un material previo y le permito cierta cadencia narrativa.

La condición efímera

Es una especie de resonancia apaciguada del otro aspecto de mi aventura individual, en cierta medida intransmisible.

Se intenta una práctica de sinceridad irremisible que me pone en conflicto: primero con las fuentes de mi experiencia concreta de tantos años de silencio, y segundo con el lector potencial que de alguna manera tengo que intuir…

La antiliteratura es eterna. Por eso lo de condición efímera. A diferencia de otros libros míos se escribe en torno a disyuntivas éticas.